El
viernes 17/11/2006 fuimos a buscar un gatito, Jose Luis de la sociedad
protectora de animales de Castelldefels tenía uno de un mes y
medio.
Era un gato callejero de color gris con las patas blancas y
tenía cara
de estar muy asustado, seguramente porque el gato que compartía
jaula
con él no era muy amigable. Con el fin de desparasitarle le
llevamos al
veterinario, donde también había una pareja que
tenía un perro, se ve
que Rodolfo no dormía en su cama porque se le había
quedado pequeña y
aunque le habían comprado dos más no le gustaban. La
pareja se llevó a
Rodolfo para que in situ determinara que cama prefería,
mientras, el
veterinario cogió al gatito y le miró el sexo y dijo que
seguramente
era macho, aunque es difícil de determinar cuando son tan
pequeños.
Para saber que dosis de compuesto se le podía dar, el
veterinario se lo
llevó para pesarlo y fue entonces cuando se desató un
ciclón, desde la
sala contigua llegaron gritos, bufidos, lamentos y marramiaus, la
pareja y nosotros nos quedamos apantallados como se dice ahora de que
el gatito con cara de susto se hubiera convertido en un tigre de
Bengala. El veterinario aparecío en el quicio de la puerta
exclamando:
pero que mal carácter tiene ese gato!!!!!!!! Por lo visto al
intentar
pesarlo le arañó y le mordió atravesándole
la uña con los dientes. Más
tarde a Reyes se le ocurrió llamarle como al demonio de
Tasmania.Decidimos darle una oportunidad a ver si su comportamiento se
tornaba
mas apacible, creemos que seguramente atacó porque estaba
aterrorizado.
Esa
noche le dejamos tranquilo para que se fuera acostumbrando a nosotros,
como dijo el veterinario, esa noche no se movió de su escondite.
Al
día siguiente ya le dimos mas libertad y le abrimos las barreras
de su
habitación para que se fuera acostumbrando a la casa y
sorprendentemente Reyes le acarició y Taz ni arañó
ni mordió,
seguramente porque a todos nos gusta el cariño seamos animales o
personas.
La noche del sábado mientras veíamos la
tele le
vimos rondar
por el lavabo, pero al ir buscarle más tarde ya no estaba
allí, ni en
la cocina, ni en el comedor, Taz había desaparecido!!!!
Después de
muchas vueltas se me ocurrió que podía estar escondido
dentro del bidet
por la parte de atrás, con una cámara fotográfica
procedimos a una
serie de fotografías y en una de ellas se vió esto:

Taz condío Efectivamente el muy ...
estaba allí
El problema fue entonces
sacarle sin hacerle daño, la utilización de palos le
podía dañar, así
que procedimos a coger la botella de aire comprimido que se utiliza
para limpiar el pc y le dimos una primera descarga, como no tuvo
efecto, le dimos la vuelta a la botella, ya que así sale el aire
congelado . Solo hizo falta una descarga y Taz salió
escopeteado.
Tampoco en esa ocasión se mostró arisco o agresivo y
realmente había
para estarlo porque a nadie le gustaría recibir un chorro de
aire frío
a saber en que parte del cuerpo.
Hoy Reyes lo ha lavado y ni ha
refunfuñado, también puede ser porque Reyes es muy mimosa
y cariñosa y
se gana hasta a los gatos.

Reyes limpiando a Taz
La foto es curiosa, tiene las
patitas al aire, lo está limpiando y ni
se queja. Además cuando lo acaricias rápidamente pone el
motor en
marcha y ronronea buscando más caricias. En fin, ya veremos como
va
evolucionando.

Taz en su cajita
Se he revelado también como un gran escalador y si no,
que se lo digan al árbol de navidad,

Taz en plena escalada
Parece
mentira lo ágiles que son estos bichos, es como un tigre en
pequeño, se
encarama desde la base del árbol y va subiendo por el tronco
ayudándose
de sus garras, hasta que logra una buena posición que el cree
segura en
alguna rama, y digo cree segura porque la última vez la rama se
dobló y
Taz dio con sus patitas en el suelo arrastrando en su caída un
neceser
de encima de la mesa del televisor.

Ahora descansa en una rama

Taz
al acecho

Taz resignado
¡¡¡¡¡¡DEJADME
DORMIR!!!!!!

Taz en nochevieja 2006

Mmmmmm, creo que hay unos
piolines ahi abajo.
17/03/07 Hemos llevado a vacunar
a Taz, la primera vacuna es la triple, contra la Rinotraqueitis, la
panleucopenia y la calicivirus,
después de la vacuna estuvo pachucho durante una hora
y pico, pero luego ya volvió a ser juguetón y travieso.
Susana, la veterinaria, le pesó (2kg 200gr.), le tomó la
temperatura (38grados), le exploró y le puso la vacuna,
Taz ni maulló al sentir el pinchazo.